Indonesia

Relatos de viaje: Ubud

Todo el mundo habla de Ubud.

En las redes sociales, en los foros, en los blogs. Todo quien ha ido a Bali alguna vez recomienda quedarse en Ubud.

Pues siguiendo las recomendaciones, nosotros también llegamos a Ubud.

Y ahora que ya nos vamos, entendemos por qué la gente ama Ubud.

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En Jalan Hanoman

Lo primero que nos llamó la atención a nosotros, y que está lejos de la “magia” y “encanto” del que todos hablan (y de lo que nosotros también hablaremos más adelante), es lo turísticamente transformado que es Ubud.

Hay que entender que nosotros veníamos de la isla de Java, mucho menos visitada por extranjeros, donde era difícil encontrar gente que hablara inglés y que supiera cómo ir de un lugar a otro, donde ver a las mujeres con sus pañuelitos y escuchar a las mezquitas cantando se había vuelto algo común y donde los nasi goreng y mie goreng a 15.000 rupias indonesias ya se habían vuelto nuestros platos favoritos.

Y de sopetón llegamos a este pueblo lleno de gente caminando por las calles, con miles de restaurantes ofreciendo sus pizzas, hamburguesas y cervezas, con centros de yoga en cada esquina, con tiendas de lujo y de diseño (hasta el día de hoy no entiendo quién viene a comprar esas cosas acá)…con más de lo justo y necesario para que los turistas se sientan cómodos.

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Tienda con muñecas al estilo indonesio

De carritos en la calle? Nada. Nuestra primera sorpresa fue encontrar los nasi goreng  y mie goreng a más de 50.000 rupias indonesias! Una locura! En Karimunjawa llegamos a pagar 10.000. Pero hay que decir que después encontramos restaurantes donde los vendían a 20.000, así que solo fue una primera mala sorpresa.

De mercados locales? Nada. Claro que hay un mercado, pero de local no tiene nada. Son solo los mismos souvenirs y tejidos que venden en todas partes.

Y de vida local? Casi nada. Todo lo que se ve son tiendas y hostales. Pareciera que toda cada que exisitó en Ubud ya está convertido en un hotel o un centro de yoga. Toda la vida común y corriente ha sido desplazada a las afueras de la ciudad, quedando solo quienes trabajan para agencias turísticas, restaurantes y hoteles.

mercado
Ubud Market

Esa es la primera razón por la que creemos que la gente ama Ubud: Porque es un pueblo que hace muy cómoda la estadía a los viajeros (aunque sea un sentimiento inconsciente). Aquí es posible encontrar de todo, regatear todo y comer de todo…ni siquiera necesitas comer comida local o hablar algo de indonesio para poder sobrevivir!.

Nuevamente, hay que considerar que veníamos de algo muy distinto. Al principio nos costó acostumbrarnos, pero de a poco fuimos disfrutando de esta comodidad, de la comida rica y de nuestro hostal con piscina, y así le fuimos tomando el gustito. Cómo no hacerlo!

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En el Monkey Forest

Y aquí viene la segunda razón por la que creemos que todos aman Ubud: Por su cultura.

A diferencia de otras islas de Indonesia, Bali es una isla en donde las culturas hinduista y balinesa se han mezclado para dar origen a templos, vestimentas y tradiciones que solo se pueden ver en esta isla. Ubud tiene una magia especial que solo se vive en un pueblo que está rodeado de mística, cuidado por guardianes que usan falda y vigilado por dioses con trompa de elefante con flores al cuello.

Por las mañanas Ubud se despierta lleno de arreglos de flores, frutas o monedas. Son las ofrendas que la gente entrega cada mañana a los dioses y que hace que los demonios no entren a sus hogares. Se les entrega lo que sea que tengan a mano: Fruta, galletas, incienso, flores o pedazos de tela. Las ofrendas están en las calles, en los templos, en los hoteles, restaurantes y tiendas, en los autos y recepciones de cualquier local.

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Ofrendas en las callss

Y las ofrendas siguen.

La religión les tiene una y mil festividades en el año. El día de las máquinas, de los metales o el día de los animales, la madera y la naturaleza. A nosotros nos tocó presenciar el día en que se bendicen los metales y vimos a todas las bicicletas, motos y autos aparecer adornados de flores que cada dueño diseña o compra especialmente para ellos…o cuyas señoras hacen en las casas, ya que es trabajo “de mujeres”.

También en parte gracias a la religión, la gente se viste aún con sus ropas tradicionales porque quiere y no porque tiene. En realidad sí tienen que hacerlo para poder entrar a sus templos y lugares sagrados, pero al menos no lo hacen falsamente solo para el turismo. Ver a hombres con flores sobre sus orejas, con faldas de colores y a mujeres con trajes típicos y coloridos es una visión común en Ubud.

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Mujeres cantando y preparándose para una cremación

Una visión hermosa.

Y de visiones hermosas, pasamos a la arquitectura.

Es que aquí no sabría por dónde empezar. Son los portales de ángulos rectos (que no le vimos otra utilidad que la estética, ni sirven para protegerse de la lluvia!), los colores anaranjados con que pintan los templos, las bellas columnas y pagodas. Son también los guardianes vestidos de faldas blanco y negro (porque así representan el bien y el mal en un mismo ser) que están en cada puerta, los Ganesh con sus flores amarillas y naranjas al cuello y los detalles de flores que están en todas, todas, todas partes.

Qué de todo esto es hinduista y qué es balinés? Ni idea. Tampoco importa. Son solo una lluvia de cosas nuevas que llegan a todos los sentidos y hacen imposible resistirse y no sucumbir a la magia del lugar. Quizás por eso es que todos terminan haciendo yoga, vendiendo harte y comiendo sano!

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Pura Taman Saraswati

O, como nosotros, dándose baños de limpieza de energías.

Como parte de un tour que hicimos por los alrededores de Ubud, visitamos un lugar llamado Tirta Empul. Es un templo de donde salen aguas de vertiente (naturales) y que se supone son sagradas. Como parte de la visita es posible lavarse con las aguas para limpiarse las malas energías. Fue una experiencia muy rica, al menos para nosotros…no sé si para las gringas al frente mío que lo único que hicieron fue reclamar por el frío que tenían y posar para las fotos que les sacaban las amigas para luego irse en la mitad del ritual. Para mí al menos fue un momento de meditación e introspección muy difícil de explicar, pero muy grato para mi ser.

Sentí que vino en el momento perfecto.

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Baños en Tirta Empul

Probablemente por todas y cada una de las razones que nombramos antes, ahora nos consideramos unos más de la larga lista de quienes aman Ubud.

Y siguiendo la racha de reencuentros que hemos tenido durante el viaje, nuestro último día en Ubud nos juntamos con una amiga de Chile que estaba de vacaciones por estos lados. La Maquita y su pololo Pablo nos acompañaron en un tour por los alrededores de Ubud y nos invitaron a unas maravillosas piscolas por la noche. Hace más de 6 meses que no probábamos una gotita de pisco! Fue una buenísima compañía, un hermoso paseo por templos y campos de arroz y unas entretenidas conversaciones hasta bien entrada la noche 🙂 .

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Pablo, Maca, Gino y yo en Tengallalan

De aquí ya vamos a por más playas a Lombok!


Los posts llamados Relatos de viaje son como un diario para nosotros, nuestra familia, amigos y todo quien le interese leer nuestras historias. Son experiencias y aventuras, nuestras opiniones e impresiones personales.

Si lo que quieres es tener información útil para viajar a Indonesia y Ubud, te invitamos a leer los siguientes posts:

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4 thoughts on “Relatos de viaje: Ubud”

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